El doble homicida de Vadorrey se oponía a la boda de su hermana
La madre del asesino y la mujer que les acogía en Zaragoza arreglaban los detalles del matrimonio de sus hijos en Rumanía.
La oposición frontal del presunto asesino al arreglo de una boda entre su hermana y un hijo de una de sus víctimas parece ser el desencadenante del doble crimen de Vadorrey. Al menos, ésa es la principal hipótesis que manejan los investigadores del trágico suceso, ocurrido el pasado viernes por la tarde en el número 5 de la calle de la Fabla aragonesa de Zaragoza. El móvil podría haberse visto reforzado tras el hallazgo de una nota, manuscrita por el joven rumano antes de quitarse la vida ahorcándose en la galería de la vivienda.
Según ha podido saber este periódico de fuentes próximas a la familia rumana afincada en Vadorrey, el presunto asesino, Marian P, de 24 años, y su madre, Tudorica P, de 56, habían llegado hacía unas semanas a la capital aragonesa y se alojaban en casa de la primera víctima, Aurica P. de 54 años. De hecho, las dos mujeres fallecidas iban a ser consuegras, puesto que estaban cerrando la boda de sus respectivos hijos en su país de origen.
El primero en encontrar los cadáveres fue el marido de Aurica P., al regresar por la tarde del trabajo. Sin creer lo que acababa de contemplar, bajó nervioso al portal y pidió ayuda para llamar por teléfono a la Policía. Tanto éste como su hija declararon durante la tarde en la Jefatura Superior de Aragón.
Al parecer, ya no regresaron al escenario del doble crimen. Según informaron algunos allegados, pasaron la noche en casa de unos amigos del Arrabal. No se descarta que sigan allí durante un tiempo, ya que después del trágico suceso podrían tener intención de desocupar la vivienda de Vadorrey.
Según explicaron estas personas, durante los días que habían convivido en el piso de la calle de la Fabla Aragonesa, el presunto asesino no había mostrado un comportamiento extraño que pudiese hacer prever problemas. Y mucho menos, un final tan trágico como el que se produjo el viernes.
Los cuerpos de las dos mujeres presentaban signos de muerte violenta. Concretamente, de fallecimiento por asfixia. Según fuentes de la investigación, alguna de las víctimas tenía incluso algún pañuelo o tejido metido en la boca.
Los forenses practicaron ayer las autopsias a los cadáveres en el Instituto de Medicina Legal de Aragón, pero el avance de resultados no ha trascendido todavía.
Los cuerpos sin vida fueron hallados en el suelo de una salita de estar, entre los sillones. Tras matar a su madre y a la compatriota que los acogía, el joven rumano se quitó la vida colgándose de la galería situada junto a la cocina. Respecto al asesino, se desconoce si sufría algún trastorno o enfermedad mental.
Practicadas las necropsias, el juez autorizará la entrega de los cuerpos a las respectivas familias, para que éstas decidan si los sepelios se celebran en España o en Rumanía.
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