El puerto fluvial

sábado 29 de diciembre de 2007

El puerto fluvial del Ebro dará abrigo a las 20 embarcaciones que surcarán a diario el tramo urbano de Zaragoza gracias a un dique ya construido en el cauce, de 38 metros de longitud y 4,5 metros de anchura. Las instalaciones, ubicadas entre el puente de La Unión y el azud de Vadorrey, estarán acabadas para la próxima primavera y se sumarán al muelle de la Expo, listo desde septiembre y donde se instalarán este mes los pantalanes de atraque, y al previsto en la ribera del Náutico, cuya obra está condicionada a la urbanización de su entorno.

La sociedad pública Expoagua pretende centralizar toda la flota de la contratista de la navegación en este "embarcadero madre", dotado de un edificio de servicios y situado junto a un nuevo complejo náutico. Turismo Ebro Fluvial fletará dos catamaranes y tres barcos destinados al servicio regular de transporte fluvial y otras quince embarcaciones, de menor tamaño e ideadas para su alquiler.

El jefe de Obras Especiales de Expoagua, Miguel Zueco, explicó que las obras del puerto fluvial, de 1.250 metros cuadrados, están muy avanzadas gracias al trabajo realizado por el grupo Dragados. "El espigón está listo en la zona del río y solo falta unos prefabricados de cemento para su revestimiento. Los ciudadanos podrán caminar por el dique, para lo que se instalarán barandillas de protección", señaló.

Zueco detalló que la mitad del embarcadero se ha construido en el propio cauce, protegido por un dique situado a 1,5 metros sobre la lámina estable de agua que generará el azud cuando se activen sus compuertas en primavera.

Los barcos estarán amarrados al propio muelle y a un pantalán flotante de 36 metros de longitud y 2,5 metros de anchura. Construido en hormigón prefabricado, su interior será de poliestireno expandido para que no tenga problemas de flotabilidad.

El acceso a las instalaciones estará garantizado en todo momento gracias al dique de tierras en la bocana del muelle. El proyecto subraya que esta solución permitirá el tráfico de los barcos pese a que haya "un descenso de la cota de la lámina del agua del Ebro por una mala regulación de las compuertas del azud". Y añade: "Queda pues un paso libre sobre este dique de protección de 1,5 metros".

Las instalaciones incluyen también una rampa de acceso para extraer las embarcaciones, de 8,5 metros de anchura y construida como el resto en hormigón. La inversión supera los 2,2 millones de euros.

Para evitar accidentes, los puntos de atraque dispondrán de defensas de madera imputrescible y con amortiguadores de goma. También se colocarán quince unidades de caucho sujetas al dique de abrigo como protecciones anticolisión.

Como se aprecia en la fotografía, la contratista ya ha instalado una grúa fija, de doce toneladas y que alcanza una altura de cinco metros.

Inoperativo 20 días al año

La sociedad pública reconoce que este embarcadero será inoperativo, "al menos", 20 días al año como consecuencia del aumento del caudal. El nivel crítico se sitúa en los 800 metros cúbicos, una caudal medio que se suele superar entre los meses de noviembre y abril. Además, durante otros 24 días al año el caudal está entre 500 y 800 metros cúbicos, "lo cual provoca una cota de lámina de agua superior al nivel máximo normal de funcionamiento en el azud". Solo si se superan los mil metros cúbicos, el agua llegaría a saltar el dique de abrigo del puerto fluvial.

La contratista ultima las obras del entorno del embarcadero, donde se levantará un edificio de servicios, con características bioclimáticas, y una amplia zona verde conectada con el resto de la ribera del río.

En la otra punta del tramo navegable del cauce, en el meandro de Ranillas, se terminó de construir en septiembre un muelle de 40 metros de longitud y 12 metros de anchura. Los problemas de calado que podría haber en verano se paliarán con la instalación de dos pantalanes, en los que atracarán los barcos a catorce metros de la orilla. El jefe de Infraestructuras de Expoagua, Miguel Ángel Soria, apuntó que las estructuras flotantes se anclarán a los pontones cimentados en el fondo del río a lo largo de este mes.

El único embarcadero que sigue pendiente es el más céntrico, situado junto al Club Náutico. Su operatividad no peligra para la Expo -solo hay que habilitar pasarelas y pantalanes-, pero las obras están condicionadas a la urbanización de la ribera situada junto al nuevo edificio de servicios en construcción.

COMENTARIOS